04 mayo 2012

Reflexiones finales

Hoy me he levantado con ganas de hacer unas reflexiones en voz alta. Aunque aviso que todas ellas dan para mucho más de sí que para unas breves líneas en un blog y aquí se van a tratar de una manera superficial.

También se podría reflexionar sobre muchas otras cosas alrededor de los nuevos tiempos que vive el deporte.

Pero el caso es que esto es lo que me ha salido y lo que quería compartir con todos los lectores. Si por lo menos sirve como "food for thought" para alguien, ya habrá tenido algún sentido.

Las reflexiones tienen como foco poblaciones particulares de deportistas. Si tú simplemente te levantas pronto o terminas la jornada de trabajo, sales a hacer deporte para disfrutar de los beneficios que te aporta, vuelves a casa y sigues con tu vida (algo más feliz que antes de comenzar, eso sí), seguramente esto no vaya contigo.

No disparo a nadie con estos pensamientos, en todo caso me disparo a mí mismo.

Intentaré ser breve para no aburrir demasiado. Espero que se entienda lo que quiero transmitir.


En primer lugar me apetecía reflexionar sobre cómo está evolucionando en los últimos años el deporte de la carrera a pie, o en sentido más amplio los deportes de resistencia, o en sentido aún más amplio la práctica deportiva general. Hace no demasiados años había unos eventos limitados que estandarizaban la práctica deportiva, en los que se concentraban los mejores de esas disciplinas y donde si se necesitaba buscar referencias estaba claro que era el lugar donde podían encontrarse: Campeonatos del mundo o continentales, y Juegos Olímpicos, de un número determinado de deportes federados.

En los últimos años han surgido muchísimas nuevas disciplinas deportivas, especialmente individuales, y hay una confusión bastante interesante entre los aficionados no especializados sobre el verdadero nivel deportivo de cada una de ellas. Por no hablar de las competiciones por grupos de edad, de los deportes que combinan varias disciplinas deportivas o de las competiciones "de renombre" cuyo primer filtro es el importe en la cuota de inscripción.

Adicionalmente, hoy en día cada uno se puede montar su reto personal, ser subcampeón del mundo de las 7 vueltas a las 3 manzanas que componen la mitad derecha de su barrio, y si es capaz de hacer una historia interesante sobre la aventura y lo comunica correctamente puede alcanzar mucha más repercusión de la que logran destacados deportistas de las disciplinas tradicionales donde la exigencia deportiva y la competitividad es mucho mayor.

Esto supone una democratización del éxito deportivo pero quizás también un desplazamiento de la esencia del mismo, por denominarlo de alguna manera no valorativa (estoy en "modo objetivo ON" y no me apetece mojarme).

Reflexión #1: La excelencia en la comunicación está desplazando a la virtuosidad en la práctica deportiva.

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Vamos con la segunda.

Lo que acabamos de denominar "democratización del éxito deportivo" y la proliferación de medios de difusión amplificadores de las hazañas personales (redes sociales, blogs, etc.) hace que el deportista medio tenga mucho más accesible que nunca lograr cosas que le hagan sentirse orgulloso y elevar su autoestima en dirección al infinito.

Esto puede nublar a algunos, o por lo menos alterar su percepción de los pilares sobre los que tradicionalmente se sustentaba su día a día: trabajo, entorno afectivo, desarrollo personal en otras áreas, etc.

Mi recomendación habitual siempre ha sido: "haz algo de deporte cada día o al menos varios días a la semana, verás como tu calidad de vida mejora en un plazo breve de tiempo". Hoy lo sigo haciendo y sigo igual de convencido que siempre. Pero cada vez más tengo que decir a gente con la que tengo confianza: "ten cuidado y no te obsesiones con lograr hazañas deportivas, dale la importancia que tiene al asunto, no más". Ya ya, mola mucho machacarse, pero hay que pensar si ese estilo de vida es razonable y duradero.

Muy pocos son los que pueden hacer de este éxito mediático-deportivo una forma de vida sostenible. La autoestima de momento no da de comer. Es muy positiva pero siempre que no desequilibre las otras columnas del edificio vital que se construye día a día. Y no están los tiempos para descuidar según qué cosas.

Reflexión #2: La búsqueda del éxito mediático relativo puede pasar una factura importante en otras facetas de la vida.

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Y vamos con la tercera.

Ahora cambiamos de tercio. Esta última reflexión va destinada a los deportistas de éxito relativo en las disciplinas deportivas individuales tradicionales. Deportistas que tienen un gran mérito y que además en ocasiones se dejan muchas plumas en el camino, ya sea a nivel de salud, a nivel de entrada tardía en el mundo laboral, abandono de estudios, ingresos reducidos durante años esperando un salto en resultados o una clasificación para una competición internacional que no llega, etc.

El panorama para ellos creo que no es bueno. Una parte importante de los ingresos de estos deportistas han llegado tradicionalmente de aportaciones que de una u otra manera tienen su origen en la administración publica: becas de federaciones o de comunidades autónomas, ayudas de ayuntamientos, etc. No hace falta que cuente que las cuentas de las administraciones públicas están tiritando por los excesos cometidos durante un buen número de años.

En el ámbito privado la situación no es mejor. Siendo optimistas y considerando que el deporte ocupa cada vez un mayor porcentaje del tiempo de ocio de los ciudadanos y sigue liderando las audiencias de los medios de comunicación, vamos a considerar que la tarta puede mantener su tamaño a pesar de la crisis económica. Pero estos deportistas de las disciplinas tradicionales tienen que competir con cada vez más deportes, más eventos, y con los "campeones de bolsillo en búsqueda activa de espacio en medios de comunicación", de los que hemos hablado antes, para que les caiga un pequeño porcentaje de la inversión en publicidad o patrocinio de las empresas. Difícil tarea.

Reflexión #3: La administración pública en sus diferentes niveles va a mirar cada vez con una lupa de mayor graduación la inversión en actividades que no afecten a servicios básicos. Los patrocinadores privados van a dar prioridad a la repercusión mediática frente al mérito deportivo real. Vuelve el amateurismo a los deportes no sólidamente profesionalizados, salvo muy contadas excepciones de deportistas.

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En fin, la sociedad evoluciona cada vez más vertiginosamente en todos los ámbitos y el deporte no es ajeno a ello. En nuestra mano está analizar los cambios, valorarlos, posicionarnos, quejarnos si es algo que nos relaja, pero ante todo: adaptarnos.

Y dicho esto y para que os adaptéis a los nuevos tiempos quedáis todos invitados al próximo Campeonato del Mundo de Ganchillo Extremo, que va a ser apasionante. Van a participar las mejores especialistas mundiales. Un gran espectáculo.