Creo que ya puedo decir que soy Ultrafondista.
Ayer corrí la primera edición de la Madrid-Segovia, 4 kms neutralizados desde Pza. de Castilla a Fuencarral, y luego 100 kms desde ahí a Segovia.
Si no me equivoco, con sus 1.000 participantes se ha convertido en esta primera edición en el segundo Ultra más multitudinario de Europa, después del Ultra Trail del Montblanc.
La Madrid-Segovia transcurre principalmente por típicas cañadas castellanas y tiene un recorrido menos técnico y con menos desniveles que los Trails habituales en Europa, bastante más en línea con los Ultras americanos. Esto me imagino que tendrá partidarios y detractores. Aún así el recorrido tiene alicientes porque es un continuo sube y baja, corona el puerto de la Fuenfría 1.796m y tiene algunos tramos con cierto componente técnico.
Y después de la presentación viene mi crónica de la carrera... el formato va a ser algo más largo de lo habitual en este blog, pero creo que la prueba y la experiencia lo merecen...
(PREVIO)
Los que habéis seguido mis andanzas sabéis que el último mes y medio ha sido movidito con los problemas físicos. Primero el pinzamiento del ciático que me impedía correr rápido y alargar la zancada (motivante de que renunciase a salir a por marca en el Maratón de Chicago y me decantase por correr esta prueba), después un esguince de tobillo en la Carrera de las Dehesas, que me tenía todavía preocupado en la línea de salida. Pero la realidad es que ninguna de las dos cosas me pasó factura de ningún tipo en la prueba, ayudado también por la protección con "kinesio tape" que me hizo mi amigo Carlos Herrero del
Centro Milenio. Podéis ver en las fotos que iba bien protegido.
Así que me presentaba en la salida con muchas ganas y con algunas incertidumbres, como indicaba en el post anterior. Con una mayor tirada larga de 36 kms y sin haber tenido experiencias Ultras con anterioridad, la confianza que tenía en mis posibilidades (que la tenía) era casi más un acto de fe que un pensamiento racional. También los nervios hicieron acto de presencia en la noche anterior y sólo pude dormir 2:30h, pero sabía que eso no iba a tener mayor importancia una vez metidos en harina.
(KMS 0-10) A las 10:20 de la mañana se dio la salida del tramo cronometrado desde Fuencarral. Los veinte minutos de retraso, junto con el tramo que hicimos neutralizados desde Plaza de Castilla, y el tiempo previo de la charla técnica y entrega de bolsas para los dos puntos intermedios (Colmenar y Cercedilla), hacían que en el momento de empezar a correr ya lleváramos más de dos horas de pie y activos. Le di unas cuantas vueltas a cómo esto podía sumar fatiga en un día que iba a ser muy largo, pero como no estaba en mi mano hacer nada para minimizarlo pasé página rápidamente.
Así que nos pusimos a correr y a disfrutar. Desde el principio mi compi de aventuras fue Micra (Carlos Morales), que ya tenía alguna experiencia previa en el Ultrafondo y pasamos un buen rato conversando en los momentos iniciales. Al paso por Montecarmelo me estaban esperando David Cabeza & family, me echaron unas fotos y me dieron unos cuántos ánimos, que agradecí mucho aunque fueran tan al comienzo de la prueba. Poco a poco se iba alargando el grupo y yo me iba manejando un poquito por debajo de 5:00 p/km, alrededor del 10º puesto. No me parecía inteligente ir más rápido pero estando fresco cuesta bastante ir más lento, así que creo que estaba en el punto justo de esfuerzo.
(KMS 10-20) Enseguida nos adentramos en el primer avituallamiento (Tres Cantos, 12,1 kms) y aproveché para coger una botellita de agua. Ya empezaba a hacer calor, así que desde ese momento y como cambio de planes sobre lo que llevaba previsto me acostumbré a llevar una botella en la mano durante casi toda la carrera, aparte de la que llevaba en la espalda en la riñonera. A partir de ahí, un tramo bastante árido y con el calor en aumento hasta llegar a Colmenar, por cañadas que ya conozco y que no me gustan especialmente. Las posiciones delanteras ya se iban clarificando. Un corredor se iba ya un buen tramo por delante y detrás le perseguíamos un grupo de cinco. Yo estaba muy a gusto en el grupo con varios ultrafondistas con experiencia, íbamos charlando y disfrutando (y yo aprendiendo) y no veía motivo para acelerar el ritmo. Nada inquietante de momento.
(KMS 20-30) Llegamos al Polideportivo de Colmenar (23,1 km) donde teníamos las primeras mochilas. Carlos y yo perdemos algo de tiempo (él más que yo) con el resto del grupo porque somos los únicos que teníamos material para recoger. Yo básicamente repongo barritas (me ajusté durante toda la carrera al plan previsto de una barrita cada 10 kms) más algo de alimento líquido y en poco más de un km vuelvo a enlazar. Carlos poco después. El primer clasificado tampoco ha parado y ahora parece que nos lleva algo más de ventaja.
(KMS 30-40) Continuamos los cinco agrupados hasta poco antes del avituallamiento del Puente Medieval de la Ctra. de Cerceda (km. 31,7). Como quería hidratarme bien, reponer líquido en el bidón de la riñonera y tomar algo de bebida isotónica porque el sol ya pegaba bien, decido adelantarme algo antes del avituallamiento para que no me pase lo mismo que en Colmenar y poder salir del avituallamiento junto al grupo. Pero cuando llego me dicen que el primero me lleva 2:30 minutos de ventaja (bien, sin problemas) y que era un Portugués. Aquí me enciendo un poquito más de la cuenta (pienso... bufff, un tío no viene de Portugal hasta aquí para pasearse...) y salgo bastante fuerte del avituallamiento. Meto un par de kms por debajo de 4' y ya le cojo. Nos deseamos suerte y tiro para adelante. Luego me enteré que tuvo problemas musculares y se acabó retirando. A partir de aquí me quedo en cabeza, reseteo y me planteo que comienza otra carrera, esta vez conmigo mismo, mi cabeza y mis límites. Paso 1: Minimizar los riesgos en los tramos técnicos (como la bajada a Manzanares que venía poco después) para evitar problemas en el tobillo; Paso 2: El calor seguía aumentando y ya empezaba a pensar que iba a ser clave en la carrera, así que extremo mi hidratación y además cada km aprox. me refresco superficialmente con agua la zona del bulbo raquídeo; Paso 3: Me pongo el MP3 para desconectar un poquito mentalmente y en todas las zonas sin público me aprieto unas cancioncillas. Y con esas llego al avituallamiento de Manzanares donde me comentan que sólo puedo coger una botella de agua porque están contadas, pero no me altero porque me conozco la zona a la perfección y Mataelpino (siguiente avituallamiento) está a poco más de 7 kms.
(KMS 40-50) Vaya calor que paso. Zona despejada, sol en el cogote y los fantasmas rondando porque el año pasado justo en ese punto me retiré de la carrera de Cerceda por un inicio de golpe de calor. Pero es el momento de ser fuerte, optimizo el líquido, pienso en positivo y como físicamente voy muy cómodo y disfrutando todo se hace más fácil. Enfilo el cuestón asfaltado de la entrada de Cerceda conservando energías y veo a lo lejos a Alberto Ráez y a Belén (8 meses y 3 semanas de embarazo) que me dan unos gritos y me echan unas fotos (¡muchas gracias!). Ya estamos en el avituallamiento del centro del pueblo (km 47,8), aquí no me ponen restricciones de líquido y repongo todo tranquilamente. Pienso que por la hora del día y por la altitud que íbamos cogiendo en términos de calor pronto va a mejorar todo y salgo dirección a las Barrancas.
(KMS 50-60) Enfilando hacia las Barrancas desde Mataelpino hay una zona que es de mis favoritas para correr. Más de 5 kms de trialera ("single track" lo llaman en USA) pasando por detrás de la Urbanización de Vista Real y dejando la carretera (primero M-617, luego M-607) a la izquierda, hasta llegar al pequeño puente que cruza el Río Navacerrada. La disfruto mucho, pero el problema es que la vegetación es bastante baja (principalmente jaras) y el sol sigue apretando que da gusto, así que sigo extremando las precauciones de hidratación lo que puedo. Busco en el MP3 la canción "Flor de Jara" de Luis Pastor, me concentro en los olores de la zona y sigo para adelante. En el km 55,5 está el avituallamiento de La Barranca y vuelvo a reponer líquido. Me tomo también unos sorbitos de bebida isotónica (creo que el único factor que no controlé adecuadamente durante la carrera y que va a tener consecuencias, ver KMS 80-90) y p'alante. En el tramo de asfalto de la carretera de la Barranca y en el posterior pasada la Fonda Real empiezo a tener algunos achaques de calambres en las piernas y desde ese momento hasta el final de la prueba me tengo que concentrar especialmente en llevar una zancada eficiente porque aunque muscularmente tengo fuerzas para empujar cada vez que me paso me llegan avisos en forma de calambres.
(KMS 60-70) Llego al polideportivo de Cercedilla (km 61,7) con una gran sonrisa. Ahí ya tenía claro que lo peor en temas de calor (mi gran miedo durante toda la carrera) ya había pasado, así que repongo tranquilamente las cosas de mi segunda mochila (fundamentalmente barritas y alimento líquido otra vez) y me hidrato con calma. Creo que fue un acierto absoluto tener la carrera calculada para hacerla sin comida externa porque cuando llegué a este polideportivo la comida no estaba preparada, algo que ya iba a suceder en todos los avituallamientos posteriores. Creo que me pasé de rápido respecto a las previsiones. Me figuro que es de una complejidad enorme para una organización tener una ventana de avituallamiento superior a las 12 horas entre el primero y el último de prueba. Yo, por si acaso, iba preparado. Bueno, pues la carrera sigue y yo disfruto pasando por el centro de Cercedilla mientras la gente que está tomando café en las terracitas me mira con una cara de extrañeza absoluta. Me entran ganas de explicarles a algunos de qué va el rollo, pero voy corriendo muy a gusto y no es plan de pararse. En el km. 64 aprox. veo a Raúl Martín que estaba esperando mi paso y me hace una ilusión enorme. Charlamos unos 200 metros, comentamos la jugada, me dice que me ve muy bien y me da ánimos para lo que queda. Él ha sido una de las personas que más ha confiado en mis posibilidades en el Ultrafondo y es de las cosas que más me ha influido desde que me he ido planteando este tipo de pruebas, tengo un respeto absoluto por sus opiniones. Pero la carrera sigue y ya estoy en Las Dehesas.
(KMS 70-80)
Subida al alto de la Fuenfría por la Carretera de la República. Voy con muchas ganas, el tramo duro lo hago bastante fuerte, empieza a haber sombra y se agradece, además subiendo parece que me respetan más los calambres que en los tramos anteriores. Aunque de vez en cuando vuelve a haber algún aviso y me tengo que relajar durante ciertos tramos. En esta zona tenía pensado andar en el tramo de la Calzada Romana (con mucha pendiente y con muchas piedras) que estaba previsto en la ruta inicial para soltar algo las piernas, comer bien y atacar con fuerzas el tramo final de la carrera, pero el día anterior decidieron cambiar la ruta y coger la Ctra. de la República desde el comienzo, suavizando y alargando el recorrido, así que me quedé sin el paseito previsto. Pero no pasa nada, en ese momento estaba en una situación absoluta de control mental y con una confianza enorme, así que reseteé sin problemas. Ir con fuerzas en el km +70 de una carrera te hace creer que te puedes enfrentar a cualquier cosa. Y a nivel mental posiblemente sea así. A nivel físico ya es otra cosa porque aunque puedes intentar maximizar el control de todas las variables y minimizar cualquier imprevisto, el cuerpo siempre te puede sorprender de alguna manera. Y pensando en estas cosas iba cuando coroné el Alto de la Fuenfría (km 78,0). Allí estaba Isabel esperando para darme los últimos ánimos, había llegado corriendo por el camino de Schmid, vía Puerto de Navacerrada.
(KMS 80-90) Ya es todo bajada hasta Segovia. Coronas con fuerza, vas entero físicamente, disfrutando, sin miedos, etc. Pero nadie dijo que una carrera Ultra fuera un camino de rosas y en cualquier momento puede pasar cualquier cosa. Y esto es lo que me pasó a mí. En un tramo de la bajada de la Calzada Romana donde hice varios apoyos con bastante inclinación lateral para evitar las numerosas piedras que hay en esta zona de repente se me agarrotaron ambas piernas al hacer el esfuerzo de estabilización y me quedé bloqueado con unos calambres impresionantes. Me tuve que tirar al suelo porque no me podía mantener de pie. En este momento de dolor agudo estaba ABSOLUTAMENTE CONVENCIDO que no iba a poder terminar la carrera, que me quedaba ahí. Pero aún así fui capaz de gestionar la situación con serenidad. Me tiré al suelo, me quité la riñonera, me tumbé con las manos detrás de la cabeza y a esperar. Era bastante gracioso porque los cuadriceps se me movían como locos de manera autónoma sin yo darles ningún tipo de orden. Así estuve unos minutos y cuando vi que se estaban tranquilizando, me levanté, comencé a andar primero, a trotar muy suave después y pude reemprender la marcha.
A lo largo de muchas horas de la carrera había estado sudando mucho con el calor, había perdido muchos electrolitos y cometí el error de no prestar suficiente atención a reponer sales, en mis provisiones personales no llevaba y en los avituallamientos como mucho di un pequeño sorbo a las bebidas isotónicas (no suelo beber Aquarius porque lleva mucho azúcar añadido y es uno de mis enemigos nutricionales, pero en este caso debí haberlo hecho). Me atrevo a decir que es el único factor que no controlé adecuadamente durante toda la carrera, del resto estoy muy satisfecho. Aún así, una vez que ha pasado todo y que ha terminado bien, estoy contento de haber tenido este incidente porque me ha servido para aprender, para conocerme mejor y para ser capaz de gestionar con serenidad una situación límite. Esta carrera ha sido un continuo aprendizaje y si no hubiera tenido este problema, creo que no habría sido completo.
Continuamos con la carrera. A partir de aquí fui muy despacito hasta el siguiente avituallamiento, comiendo bien por si las barritas ayudaban en algo con este problema y controlando mucho la zancada y el ritmo para limitar el riesgo. Y llegó el avituallamiento de la Cruz de la Gallega (km 89,0), repuse sales y con Segovia en el horizonte seguimos haciendo camino.
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KMS 90-100) Este tramo fue espectacular para mí. Una cañada con un firme bastante regular y blandito, tendiendo ligeramente hacia abajo con algún repecho suave y viendo Segovia al fondo. Una vez solucionados los problemas de los calambres empecé a dejarme fluir y este tramo es con diferencia el que hice más rápido de toda la carrera, muy cerquita de 40' los últimos 10 kms. La sensación de armonía con mi cuerpo en estos kms fue brutal, la sensación de libertad increíble. Y precisamente estos kms son los que me hacen pensar que creo que tengo margen de mejora en este tipo de pruebas, ya veremos si es así.
La llegada a la Plaza del Acueducto en Segovia también fue impresionante. Estaba abarrotada de público y las sensaciones fueron indescriptibles. Terminé muy entero, con muchas ganas, e incluso me fui trotando con Isabel al coche para recoger la ropa para cambiarme. Tampoco tuve rozaduras, ampollas ni uñas negras. Lo siguiente que hice nada más cambiarme fue tomarme al estilo troglodita un filete de buey (ver foto) que dejé en el avituallamiento de Cercedilla pero que al final no me comí allí. En mi alimentación la carne es prioritaria y cuanto antes empieces a recuperarte del desgaste muscular, mucho mejor. Además, siguiendo el consejo de Alberto :"me lo comí por no desperdiciarlo".
(RESUMEN PERSONAL) Prueba superada. Estoy muy satisfecho conmigo mismo y eso que suelo tener el listón muy alto. Me encanta esto del Ultrafondo, creo que más o menos me puedo manejar bien en estas disciplinas y tengo muchas ganas de intentar mejorar y seguir viviendo experiencias en pruebas de este tipo. A partir de ahora tengo que reflexionar sobre los siguientes objetivos, no creo que me prodigue mucho en este tipo de pruebas (el desgaste es demasiado importante), pero creo que uno o quizás dos objetivos al año se pueden mezclar bien con otros objetivos atléticos. De momento el próximo fin de semana viajo a Chicago y veré cómo me voy recuperando esta semana para decidir si corro todo el Maratón o sólo una parte. Lo fundamental ahora es no hacer daño (más) al organismo.
(ORGANIZACIÓN DE LA PRUEBA)Me quedo sobre todo con los esfuerzos y la predisposición de todo el grupo de organización y de los voluntarios. Se dejaron la vida para que una prueba tan difícil de organizar como ésta saliera adelante. Hubo fallos, algunos achacables a la organización y otros no, ya se mejoraran, es normal que la primera edición sea un poco traviesa, pero creo que se han sentado los mimbres para hacer una prueba de Ultrafondo light de referencia para toda Europa. Quiero hacer una mención especial para las dos bicis que abrían carrera y con las que compartí 70 kms. Impecable su labor. Y encima hablando descubrimos que teníamos buenos amigos en común, cosas de la vida. ;-)
(MENCIÓN ESPECIAL)A mis padres y a Isabel (con la colaboración especial de mi perro Ugo). Estuvieron todo el día de un lado para otro para que no me faltaran ánimos en ningún momento. ¡Muchas gracias!.
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(© Segovia al día)
(© David Cabeza)
(@Pablo Vega Sr.)
(© Isabel Martínez)
(© Isabel Martínez)PS: Me hubiese encantado conservar y colgar por aquí el track de la carrera con ruta, ritmos, desniveles, etc.... el FR110 se portó fenomenalmente a nivel de batería, 8:50 horas reales, 96 kms aprox... peeeero, al contrario que el FR 405, si se acaba la batería en medio de una sesión no conserva los datos en memoria... era la primera vez que probaba el límite de la batería, así que he tenido que aprenderlo de esta manera tan poco agradable...